jueves, 30 de diciembre de 2010

Capítulo 4


Capítulo 4: ¡Debo resucitar al amo!



- ¡¡Amito, levántese!! ¡Diga algo, que me estoy asustando!



- ¡Mani-sá!
- ¡Okoti, eres tú!



(Cling) - Alamasimi-samaná.



- ¿Cómo? ¿Es posible resucitar al Buen Amo? ¡Cuéntame más, porfi!



- Masi-alamanama-sima.
- ¡Oh!



- Así que este tamago-radar indica los sítios a los que Marche debe ir a buscar.



(Narrador omnisciente) ''Y así fue como el pequeño Marche viajó lejos...



... muy lejos...



... para salvar a su bienquisto amo.''



- ¡Ay de mí! ¡Okoti, he vuelto!



- Y he traído las bolitas mágicas que me dijiste. ¡Vamos a llamar al mago que concede los deseos!
- ¡Manasú!



- Bien. Decid vuestro deseo. Os concederé un solo deseo, el que sea...
- ¡Por favor, señor Dragón, haga que el amo vuelva del Cielo donde está con los angelitos!
- Ya os he concedido el deseo. ¡Ahora, adiós!



- ¿¡Eh!? ¿Qué ha pasado aquí?
- ¡¡Amito!!
- ¡Sa-mi!



- ¿Será posible...? ¿Por qué estoy en el suelo?



- ¡Un momento! ¿¡Cuánto tiempo ha pasado!? ¡Tenía una cita con la Señorita hace diez meses!



- ¡Marche, retaco inútil, cómo no se te ha ocurrido despertarme antes!
- ¡Pero si he hecho lo que he podido...! ¡Por favor! ¡¡¡NOOOOOOO!!!
(Okoti sale corriendo)



- Ugh... ugh... Marche tendría que haber reunido las bolitas más deprisa...

*FIN*

Aquí termina el cuarto capítulo de Las Desventuras de un BJD Casero. Las proezas por servir a su amo continuarán en el siguiente episodio. ¿Podrá Marche enfrentarse a tamaña empresa (y no morir en el intento)?

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