
Capítulo 4: ¡Debo resucitar al amo!

- ¡¡Amito, levántese!! ¡Diga algo, que me estoy asustando!

- ¡Mani-sá!
- ¡Okoti, eres tú!

(Cling) - Alamasimi-samaná.

- ¿Cómo? ¿Es posible resucitar al Buen Amo? ¡Cuéntame más, porfi!

- Masi-alamanama-sima.
- ¡Oh!

- Así que este tamago-radar indica los sítios a los que Marche debe ir a buscar.

(Narrador omnisciente) ''Y así fue como el pequeño Marche viajó lejos...

... muy lejos...

... para salvar a su bienquisto amo.''

- ¡Ay de mí! ¡Okoti, he vuelto!

- Y he traído las bolitas mágicas que me dijiste. ¡Vamos a llamar al mago que concede los deseos!
- ¡Manasú!

- Bien. Decid vuestro deseo. Os concederé un solo deseo, el que sea...
- ¡Por favor, señor Dragón, haga que el amo vuelva del Cielo donde está con los angelitos!
- Ya os he concedido el deseo. ¡Ahora, adiós!

- ¿¡Eh!? ¿Qué ha pasado aquí?
- ¡¡Amito!!
- ¡Sa-mi!

- ¿Será posible...? ¿Por qué estoy en el suelo?

- ¡Un momento! ¿¡Cuánto tiempo ha pasado!? ¡Tenía una cita con la Señorita hace diez meses!

- ¡Marche, retaco inútil, cómo no se te ha ocurrido despertarme antes!
- ¡Pero si he hecho lo que he podido...! ¡Por favor! ¡¡¡NOOOOOOO!!!
(Okoti sale corriendo)

- Ugh... ugh... Marche tendría que haber reunido las bolitas más deprisa...
*FIN*
Aquí termina el cuarto capítulo de Las Desventuras de un BJD Casero. Las proezas por servir a su amo continuarán en el siguiente episodio. ¿Podrá Marche enfrentarse a tamaña empresa (y no morir en el intento)?